jueves, 14 de julio de 2011

¿Triunfalismo de Macri?

Las elecciones porteñas fueron un shock. Ante el triunfo de Macri anonadamiento, confusión, ininteligibilidad. La política no volvió. La síntesis superadora de los 90's no se dio. El 47 % de una de las ciudades más ilustradas del país elegía el domingo al FMI. A los bancos, la crisis, la concentración de la riqueza, la precarización laboral, la entrega del patrimonio, el desempleo, la pobreza, la inseguridad; algo que aparece tan evidente para tantos y sigue oscuro para la mayoría. La sensación es el sinsentido ante lo irracional. 

Es la impotencia de no hacerse comprender. El gasto inútil de la palabra echada al viento, la soledad de la conciencia del naufragio y nuestra advertencia pedantemente desoída. Desesperación: con el triunfo de Macri damos un paso más hacia Grecia o hacia nuestras propias pesadillas y nos hallamos impotentes: no se puede combatir contra la irracionalidad o seremos nosotros los equivocados y el 47% de los porteños son banqueros y empresarios. 

Cuando a alguien le va bien es "meritocracia" decía @la_pipi. Es decir mérito propio, cuando le va mal es culpa del gobierno. Las mejoras objetivas en la calidad de la amplia población tampoco pareció funcionar, más bien lo contrario: sólo pareciera haber conciencia de uno y su realidad cuando se está en el suelo. Cuándo toda la fantasía se diluye y "piquete y cacerola" se vuelven una misma lucha. 

Luego lo otro: "el banquero" ante el espejo barato cuyo traje le costó el 40% de su sueldo. La angustia no pareciera ser por la derrota electoral del domingo, no en sí misma, sino por la realidad a la que nos arroja y que creíamos haber superado.
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