miércoles, 29 de junio de 2011

Ajó, ajó... Mamá, papá ... Bueno, malo... Hay que matarlos a todos!

¿Cómo puede ser? Que se vote a Macri por ejemplo. Que se crean en los delirios de Carrió. Que se siga viendo TN. Que no voten a la, con seguridad, política más inteligente que hemos tenido en la historia alegando la corrupción como si Macri no estuviera procesado y los radicales y "progres" demostrado de lo que son capaces en este sentido en el gobierno de la alianza. Como si solo en la versión popular del peronismo pudieran habitar funcionarios corruptos. ¿Vieron el lanzamiento de Graciela Camaño? Ella denunciando corrupción. ¿Por qué mucha gente le cree? Vamos: ¿por qué la gente vota contra sus intereses?

¿Qué es la ideología? Para hacerlo simple son el par de anteojos a través de los cuales vemos el mundo.

¿Ah que usted no tiene? ¿Cómo explica entonces que veamos en un hecho dos cosas diferentes? El hecho está ahí, no dice nada, es simple presencia vacía. Un chico pobre pide una moneda en la calle y punto. ¿Qué dice esto? Nada. Ahora esa imagen llega a nosotros a través de los filtros, las lentes con las cuales leemos la realidad, en este caso el chico que pide. Así dos personas reaccionan de distintas maneras: !A estos negros hay que matarlos a todos! dice uno mientras otro lo ayuda. ¿Vieron, ven acaso lo mismo? No y está claro. Todo lo que vemos es a través de estos conjuntos de herramientas que usamos para leer la realidad. "No tienen trabajo" vs "Son vagos que no quieren trabajar". Y no crea que cada quién ve el mundo a través de sus propios ojos y hay tantas realidades como personas, no, lo psicológico influye pero las pautas de lectura son pocas y están establecidas y están ahí cuando nacemos. Las aprendemos no las inventamos.

El hombre es arrojado al mundo. No es una metáfora, lo digo (bah la fenomenología de Husserl de aquí Sartre y Heidegger lo dicen) literalmente. Veamos: cuando uno nace sale al mundo de entre las piernas de su madre, o por cesárea. Nos agarran de la cabeza o las piernas y afuera. Nos tiran ahí, al mundo. Pero el mundo no es nuevo, ya está ahí bien formadito cuando nos arrojan en él. Hay gente que vive, que ya es grande, que mira el mundo de determinada manera. Ahí están nuestros padres: primero ajó y luego: esos son todos negros, hay que matarlos a todos. Sí, a eso quería llegar: la ideología se aprende como se aprende la lengua que hablamos. El mundo, al humano recién llegado se lo cuenta, se le explica. De aquí que Heidegger diga nos arrojan a la existencia inauténtica, aquella en la que el hombre se alejó del ser, piensa lo que tiene que pensar, dice lo que hay que decir, compra lo que hay que comprar, le gusta lo que le tiene que gustar, vota lo que hay que votar.

Retomemos, "ajó, ajó", "mamá, papá", "bueno, malo", "hay que matarlos a todos". Efectivamente, dio en la tecla: la ideología se adquiere a través del afecto, es afectiva, no hay racionalidad en ella. Vamos, dejémonos de joder con lo racional ¿si el hombre fuera un ser racional no habría discrepancias no?

¿Vio que a veces uno está discutiendo política con alguien de manera muy racional y se enoja como si lo hubiéramos herido de una manera imperdonable? Bueno efectivamente con nuestro argumento lo herimos, le dimos donde más le duele: sus constitución afectiva, su infancia, sus viejos. Así funciona, es como el equipo de futbol, si tu viejo es de Boca probablemente vos también lo seas. Bueno mi viejo es de River yo de Independiente. Hay casos, claro que sí pero son más la excepción que la regla. ¿Usted se imagina que los hijos de Mariano Grondona son populistas? En general de casa gorila salen hijos gorilas etc. Esto es a lo que se refería Saramago con "soy un comunista hormonal".

La ideología, esos anteojos invisibles pero inevitables a través de lo cuales leemos la realidad permanece enlazada a nuestra constitución afectiva. Cometemos un error grave al pensar que el debate ideológico, es decir el debate sobre el mundo, sobre la política, sobre la historia, la economía, los hechos cotidianos, la noticia etc. es racional. Siempre tiende a primar lo afectivo. Digamos, podemos debatir sobre la belleza de la luna sin que nadie se arranque los pelos ah pero debatir sobre una política económica no es cosa simple, lo más seguro, si no es de los nuestros, es que terminemos con incidentes. Y el problema, lo violento del debate es la creencia de que se está en terreno racional. Esto es como tratar de convencer a través de argumentos que un boquense se haga de River o viceversa. Puede haber casos pero no es la regla repito.

Pero retomemos. Los anteojos de la ideología no lo construimos nosotros, nos lo ponen de chicos y no hay muchos modelos, por lo general son dos, o tres no más que eso pero hay un modelo de anteojo, una marca, que se impone, que domina el mercado. La ideología chorrea hacia abajo decía Louis Althusser. Es decir que la ideología a la suscribe la clase dominante, la forma en que esta ve el mundo es la que domina, así el tipo que está 12 hs arriba de un tacho mira el mundo de la misma manera que el que lo explota. Y no se trata de que este aspire a ser el otro. No se trata de votar a Macri porque quiero ser como Macri sino que al adscribir ya soy Macri. No voto a Macri para llegar a ser como él sino que al votarlo yo pienso que soy él, que estoy votando a uno de los mios.

Ahora bien, podemos decir que nosotros somos un poco más racionales que ellos y seguramente tendemos a miradas más profundas pero no nos escapamos de lo afectivo. En última instancia, la mayoría, no hemos elegido tampoco ver el mundo de la forma en que lo vemos, al fin y al cabo la injusticia de este mundo primero la sentimos, después justificamos lo que hacemos o dejamos de hacer al respecto.

domingo, 26 de junio de 2011

El Poder en Decadencia y Su Esperanza Cíclica

Respuesta a la columna del 26/6/2011 de Álvaro Abós; publicada por el diario El País de España.   SITIO:  http://t.co/n6fDAE2




…”En el ocaso del imperio romano, Marco Aurelio se consolaba acerca de cómo todo lo que ahora pasa, ocurrió ya en el pasado, y volverá a acontecer en el futuro…”

                                                                                                              Edward Carr 

Sustituir una visión lineal de la historia por una teoría cíclica es la típica ideología de un “poder” en decadencia. 

En la Divina Comedia, primera descripción del infierno, Dante dibuja la idea de un averno circular. Aquél que es condenado, estará per se, condenado a la eterna repetición.

¿Cuál es el infierno de eterna repetición que vivimos los Argentinos hoy?

Pareciera ser que el mejor sinónimo para este averno; es asegurar que Cristina es la repetición de Eva. Pareciera ser también, que , el histórico tutelaje del FMI y la incuestionable soberanía del mercado, medidas repetidas una y otra vez, ahora, como novedad;  en el viejo continente; no han significado para el autor otros sinónimos del eterno retorno Nietzscheano que cita, vale aclarar, como sostén de toda su teoría .

Debemos abandonar lo circular, grita desde su columna del diario El país, lo circular del populismo, claro. Debemos temerle a los fantasmas del pasado, esos que pueden volver:  El peronismo populista, mito omnipresente, según lo define. Mito que, en su absolutismo, elimina toda posibilidad para la subjetividad de la percepción. 

Decía Berkeley  que cuando se habla de un objeto “real” en realidad se habla de la percepción de ese  objeto, en tanto los cuerpos no son más que haces de percepciones. Sin embargo, Abós entiende que , por alguna característica no abordada, ni explicada, ni analizada, aquellos sujetos de la percepción, entienden sin dilaciones esta “repetición” de la que habla. Cristina = Eva.

Es curioso, jugando a la ingenuidad diremos que es “llamativo” que el autor ejemplifique la supuesta “repetición”  desde la oratoria y no desde el quehacer político. 

Podríamos decir en que se parece, ya no Cristina, sino el Kirchnerismo; ya no a Eva, sino al primer Peronismo. Podríamos citar miles de ejemplos. Estoy segura de que, nuestros extensos textos no guardarían siquiera una línea para referirse a la oratoria de los mandatarios, sino más bien nos dedicaríamos a describir, el sin fin de medidas políticas aplicadas por ambos movimientos. Y si quisiéramos comparar a Cristina con Eva, diríamos sin duda que se parecen en el objetivo. Un objetivo claro y definido que las enfrenta necesariamente con ese poder en decadencia. 

No se trata de que ellas sean o hayan sido, en el caso de Eva;  efectivamente  crispadas, desbordantes  o tormentosas. Este adjetivar, con pretensión hegemónica, le pertenece a ese poder que “nomina” desde sus diversos soportes; en la incansable pretensión de colonizar subjetividades.  ¿Cómo lo intentan? REPITIENDO!  

¿No es por lo menos extraño, que en la cruzada del autor por abandonar la repetición, repita la terminología de ese poder que; mientras reproduce densas columnas, está esperando volver?
¿Cuál es la Quimera que propone? ¿O debería mejor preguntar, abandonando toda  ingenuidad ; ¿Cuáles son las cosas que no debemos repetir? O mejor dicho. ¿Qué cosa es ”nominada” como repetición y que cosa  no lo es ? Me parece que por ahí va la cosa. ¿No? 

¿España, Grecia. Irlanda, Portugal, Italia por ejemplo; no están repitiendo? 

Los ajustes del FMI , el reinado del mercado, el desguace del Estado, la desocupación, la concentración de la riqueza, la explotación; el salvataje a los bancos , los fondos volátiles, el endeudamiento, la monarquía del capital financiero. ¿Todo esto forma parte de la “historia circular o lineal por repetición? ¿O son la salida de la única caracterización de repetición que se está considerando?

La historia es un diálogo con el pasado, un diálogo desde el presente que constantemente necesita reinterpretarlo porque lo que se es no es una cristalización, una repetición fantasmal de lo que otro fue. ¡Nadie es lo que fue pues el que regresa ya no es el mismo!

 La Argentina hoy habla con su pasado desde sí y es justamente esta fuerza del presente lo que le ha permitido dejar atrás las repeticiones, aquellas que efectivamente la han condenado y cuyos artífices y plumas representantes prefieren hoy ocultar.

…"El gran hombre de una época es el que sabe formular con palabras el anhelo de su época, el que sabe decir a su época lo que ella anhela, y sabe realizarlo. Lo que él hace es corazón y esencia de su época; él da realidad a su época…"
Hegel,  Filosofía del derecho

Escrito en colaboración con @nemesis273 http://esegastoimproductivo.blogspot.com/

martes, 21 de junio de 2011

Hay Hollywood para todos

Para qué se ve cine me pregunto y quizá los yanquis me hayan acostumbrado a decir: por divertimento. Cine pasatista lo llaman. Cine chatarra, siempre en inglés. Hollywood pareciera la medida de todo. Conocí una alemana hace unos años y me sorprendí de lo dulce que sonaba el alemán. Claro si el alemán que siempre había escuchado era el de un sacado oficial de las SS gritando a través de un altoparlante en un campo de concentración.

Hay una serie de películas donde el bien lucha contra el mal que pude ver en estos días. Se tratan de la famosa batalla Dios vs el diablo. Exorcismos, ángeles y demonios en un ambiente oscuro y medieval superpuesto a esta época. Este tipo de películas está relacionado con nosotros, los latinos y aquí vamos a la cuestión: siempre, invariablemente en la película tiene que haber un cura católico. Nunca vamos a ver a un pastor protestante, siempre un cura, una monja, un católico. Es el mundo primitivo, el mundo mágico, aquel mundo que no ha salido de la oscuridad. El escenario puede ser EEUU pero esa realidad superpuesta poco tiene que ver con ellos. Es el mundo del más allá, del más allá de la frontera, el resto de América.

¿Cómo es un japonés? Ingenuo y algo boludo. Los ingleses ciertamente afeminados, los franceses licenciosos, viciosos abocados a los placeres. ¿y los árabes? peores que nosotros que si bien primitivos por lo menos parecemos más sumisos. Me acuerdo de la alemana, pucha no sonaba como a través de un altoparlante metálico, ni gritaba, ni era fascista. Ni tampoco he visto demonios volando con sus alas de murciélago por mi casa ni que la gente se ponga narices rellenas de paja cuando hay gripe.

Si Hollywood es el ojo del mundo a través del cual los pueblos nos miramos mutuamente me queda una tremenda duda ¿y si no sólo miramos a los demás a través de este ojo sino a nosotros mismo?

sábado, 18 de junio de 2011

Lanata: en el mundo se nos cagan de risa

Encontrado en la web, me llamó la atención. Periodistas españoles lanatizados o la lanatanización del periodismo.

Tenembaun: "Odio el Twitter, me parece una cagada:" http://bit.ly/lQbdS7

domingo, 12 de junio de 2011

Internas del Partido Obrero

Cuando nosotros nos morimos no vamos a la Rosada

El fetichismo de la Rosada, a la izquierda:

La Rosada, el centro de irradiación, la casa misma del poder, la cúspide, la totalización de la política. Qué fetiche no? Si llegáramos a la Rosada nada nos puede ser imposible.

Quizá parte de los errores garrafales de la izquierda provengan de este extraño fetichismo. "Si se ha llegado ahí y estando ahí nada puede ser imposible, el gobierno no tiene excusa".

Para nosotros la Rosada toma quizá una dimensión más realista, recién allí comienza la política, la verdadera, la que tiene que lidiar con los mosntruos. Agarrarse como se pueda y de donde se pueda para resistir los huracanes. Nuestra Rosada es un fortín sitiado y no hay peor traidor al pueblo que aquellos que se encuadran con estos sitiadores carniceros.

La Rosada ahí, casita al viento con nuestra hermosa compañera resistiendo los embates, tratando de hacer de este horroroso sistema algo menos cruel, de quitarle algo de atrocidad y ahí los otros, los que dicen defender al pueblo abrazados con el monstruo y los otros, a los que la contradicción se les hace carne. No pueden, por principio, por afecto a lo que se es, a “lo que hicieron de uno”. Hay que oponerse, no poner en juego nuestra constitución óntica, aquello que amamos desde chicos, aquello que nos determina. La conciencia tranquila ante todo.

Cuando nosotros nos morimos no vamos a la Rosada

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