lunes, 30 de mayo de 2011

Dioses de paja y madera. La Economía

Se sabe que un poder necesita instalar una ideología para legitimarse. Un conjunto de creencias que se promocionan de tal manera que encajen en la lógica de aquellos que a través de estas se subordinan de manera natural a ese poder. Una de estas creencias en la ideología neoliberal fue la de asumir la economía como entidad inapelable. Se la enmascaró de ciencia dura y se fue aún más allá. Se le dio entidad divina: la economía no se equivoca sino los hombres.

Esto le permitió salir ilesa de las calamidades que creó. El culpable era el hombre que no sabía aplicar los dogmas. El libre albedrío: Dios nos dice qué está bien y que está mal luego el hombre elige. La evaluación al final de la década del 90 fue: todo salió mal por la corrupción. Así llega De La Rua que promete mantener la economía pero sin la corrupción y la banalización farandulera de su predecesor que había llevado al país a una situación insostenible. De La Rua hizo los deberes: vino el fondo, se lo hizo caso pero todo salta por el aire. Hablamos entonces de ineptitud. El kirchnerismo llega a confrontar no sólo la ineptitud o la corruptela de sus predecesores sino al propio Dios.

Lo desenmascara y detrás de él aparecen los hombres. Hombres con intereses bien mundanos. Comete contra él la peor herejía: lo subordina a la política. Así sale agitadamente la caterva opositora a denunciar que Nestor Kirchner maneja el ministerio de economía. Porque, efectivamente, la economía nos había acostumbrado a que un presidente estaba por debajo del ministro de economía. El ministro era nuestro nexo entre Dios y el habitante del país padeciente. Los economistas neoliberales salían (y salen) a explicarnos lo que del cielo bajaba. El lenguaje era el de la profecía. A través de ellos Dios hablaba y amenazaba con calamidades sino se le obedecía.

Recuerdo esas películas en donde la civilización llegaba a un poblado extremadamente primitivo y para hacerlo parecer aún más primitivo mostraban la adoración de lo más insólita de un ícono de paja y madera y ojos terribles a través del cual se los tenía sujetos cual zombis. Pues bien, no se estaba muy lejos de esto. Los norteamericanos creen que la salud pública es cosa de comunistas por eso no la tienen. Valga aclarar que muchos de ellos van a atenderse al marxista-leninista Canadá como lo hacen aquí desde algunos países hermanos a quién el ex-Dios del cual tratamos les hizo creer, como a los norteamericanos, que en temas de salud lo más democrático era que para curarse había que pagar.

A diferencia del otro Dios, el que nos deja el libre albedrío, este vive hablando. Imprimiendo tabla tras tabla de mandamientos, tantos que no damos abasto: no te opondrás al patentamiento de especies marinas, no producirás medicamentos genéricos, no intervendrás en los mercados, no invertirás dinero que podría ser mío en reducir la pobreza, concentrarás la riqueza, eliminarás el riesgo de las finanzas haciéndote cargo de las pérdidas etc etc etc etc.

A diferencia de la otra iglesia esta celebra misa todos los días, a toda hora y especialmente de 20 a 24 hs en la que consigue mayor audiencia. Pero ya parece no asustar a tantos. Dicen que un Dios se vuelve mortal cuando de a poco se deja de creer en él. Con Nestor Kirchner "vuelve la política" y qué es la política sino la herramienta transformadora de los pueblos. Pareciera que cuando los pueblos la abandonan afloran falsos dioses que nos sumen en un estado hipnótico de vulnerabilidad. Sin la política el hombre pierde ontología solo así se explica que el pueblo haya sido usado por la economía para sus fines y no el pueblo usado la economía para los suyos.

sábado, 7 de mayo de 2011

Los grandes hombres

"El gran hombre de una época es el que sabe formular con palabras el anhelo de su época, el que sabe decir a su época lo que ella anhela, y sabe realizarlo. Lo que él hace es corazón y esencia de su época; él da realidad a su época."

Hegel, Filosofía del derecho

domingo, 1 de mayo de 2011

Los gorilas del interior: más allá de la General Paz...

A mi si hay algo que me agrada es leer a los gorilas del interior cuando nos dice lo de la Gral Paz... Supongamos: este gobierno es malo porque nosotros no cruzamos la General Paz o nosotros desde este lado de tal avenida no podemos ver la "realidad". Quizá sea una ironía de los que nombran a las calles que le hayan puesto el nombre de un unitario. De este lado los que estamos con el General Paz. El borde, el límite con la barbarie que él simbólicamente convertido en avenida protege. Del otro lado la barbarie, las bestias federales. Las bandas de los Pancho Ramírez, José Artigas, los Chacho Peñaloza.

Los ejércitos de la oligarquía porteña, como dice Alberdi, colonizaron el interior. Ahí quedó la cabeza de Ramírez en un frasco para que dure su muerte, la mujer del Chacho humillada por los soldados de Mitre, Facundo en el extraño aggiornamiento neoliberal de Me*em.

Pero esta colonización no ha dejado las cabezas federales en picas a pudrirse al sol. No solamente, dejaron pudrir con ellas sus ideas reemplazadas por las de emanaron de los Mitre, los Sarmiento. Más allá de la General Paz habita Mitre aún con más fuerza que en Buenos Aires. Del Chacho Peñaloza solo quedó la imagen ahí con su vincha y su mirada clara. A su boca sus hijos la callaron o algo peor, hoy el Chacho parece decir: no ahorre sangre de gaucho...

Esta, la peor de todas las colonizaciones. La que hizo que muchos hijos del interior reivindiquen la imagen de los grandes caudillos a quienes silencian poniéndole  la voz de quienes los destruyeron.

De este lado de la General Paz habita Mitre tanto como en un campo de Carlos Casares o en el interior profundo, lo que es aún más imperdonable.
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