lunes, 12 de diciembre de 2011

Anarcocapitalismo: el enemigo de mi enemigo es mi amigo

Hablar de izquierda como un todo queda fuera de alcance. Hay tantas izquierdas como individuos. En suma la que nos interesa para el post es aquella que aún no ha podido resolver la contradicción entre la tradición totalizadora marxista y la diseminación arboricente posmoderna.

Contradicción que intenta resolver en un vuelco hacia el anarquismo. Por un lado la izquierda tradicional ve en el Estado la meta. El sitio a partir de donde con la voluntad todo es posible. El Poder entendido como un todo. No el Estado entendido como un elemento más en las relaciones de poder capitalistas, un nodo de poder entre todos los nodos de poder.

En pocas palabras una izquierda que nos dirá: si no se hace es porque no se quiere ya que en esta concepción piramidal del poder el Estado representa el ápice. Una izquierda clasista que verá la sujeción y explotación del obrero por parte de los burgueses y al Estado controlado por estos para garantizar esta situación. La otra sin embargo se aleja del concepto de clase, de partido, de representatividad.

Se centra en la individualidad. La individualidad sujetada. Tanto el Estado Burgués como el Estado Obrero sujetan. El enemigo de este nuevo anarquismo será el poder entendido como Estado ya que se asume como garante de los otros poderes. Y en esto podemos ver una coincidencia con otro actor antiestado y esta vez formidable: el Mercado.

En la formación de esta última crisis podemos ver un ejercicio admirable de contrapoder. Vemos desde hace apenas más de una década Estados devastados por este contrapoder. Por el anarcocapitalismo! Los poderosos mercados ya no sujetan, dessujetan, no necesitan al sujeto, lo expulsan. Para desatar la crisis los bancos norteamericanos debieron primero emprender la tarea de infectar el Estado. Lograr la desregulación y una vez lograda acometieron con la estafa de los CDO tan escandalosa.

Desde hace poco más de tres décadas asistimos al desmembramiento de los Estados. El desguace de los mismos que no deja más que una enorme estructura ósea inerte e incapaz de jugar un rol en la red de poder como el insecto que cae en la telaraña. En enemigo coincide la izquierda posmoderna con el mercado y nosotros ahí, tratando de apuntalar al Estado porque es la única barricada posible. La anarcoizquierda  dirá que no, que no es la única posible, aunque no podrá ni siquiera darnos un esbozo de alternativa.

1 comentario:

Comandante Cansado dijo...

Ta muy bien. Antes del 2008 yo me ocupaba de esos temas en el blog, y llegaba a conclusiones parecidas.

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