sábado, 30 de octubre de 2010

Homenaje a Nestor Kirchner, pequeña carta a un amigo

Nacho me alegra mucho encontrar tantos amigos, gente querida que por esas cosas de la vida hace tiempo no veo y hallarlos en los mismos sueños y esperanzas. Hoy el discurso hegemónico se cae a pedazos en cada abrazo, en cada encuentro, en la botellita de agua que alguien le alcanza a otro mientras espera en la fila para despedirse de Néstor Kirchner. No hay argumento alguno capaz de erigirse contra ese amor, ¿qué extraño no? siempre los argumentos para opacar la alegría, para acabar con el amor, siempre el impulso tanático, el "Cristo Vence" pintado en los aviones de la libertadora, las picanas borrando sonrisas, desfigurando juventudes.

Los negocios que arrojaban gente a la ignominia en los 90's, arrojados a los basurales de la periferia, a la miseria y la exclusión del hambre más imperdonable. Los sectores medios que con tres pesos que la economía les permitió meterse en el bolsillo abandonan el "piquete y cacerola la lucha es una sola" por su tradicional "hay que matarlos a todos" y la desesperanza, el voto no positivo que nos encontró solos, aislados en nuestras casas, sin hablar con nadie, creyendo que todo se caía a pedazos pero no, la vida florece, de los basurales de la miseria brota siempre para encontrarse con su más hondo sentido. La muerte de Néstor Kirchner fue eso: un renacer, una comunión en lo dionisíaco y en estos encuentros nos reencontramos  con  el amor, ese amor que no es otra cosa que la imparable fuerza de lo vivo.

Abrazo grande

martes, 26 de octubre de 2010

Ahora somos todos del Ku Klux Klan

Los Estados Unidos exportan su cultura y esta exportación funciona gracias a que hay quienes la importan lo que nos lleva a una globalización de las problemáticas culturales norteamericanas. Hoy, mientras charlaba con una amiga y tenía de fondo el programa 678 vimos una publicidad donde aprecia una negra diciendo algo así como: yo soy afro-argentina.

Cualquiera que tenga algunos años tuvo algún amigo a quién con cariño le decía “el negro”, al amigo de ojos achinados “el Chino”, “el Gordo”, “la Negra”, “fósforo” al pelirrojo, “La Peti”, “El cabezón” etc. Existió siempre entre nosotros el apodo basado en alguna característica física. ¿Cómo sucedió que ahora soy racista por decirle “negro” a mi amigo el Negro y soy discriminado porque uno de mis queridos amigos me dice “el gordo”?

¿Quiénes son los que importan todas esas problemáticas que jamás tuvimos? Hay muchos: las becas para las universidades norteamericanas no son por las bondades del imperio para los pobres incivilizados del patio de atrás. Qué la fundación Rockefeller financie un programa sobre Raza y Etnicidad en la Universidad Federal de Río de Janeiro es un ejemplo de esto.

Y tenemos también a directores de instituciones, editores, cientístas sociales, divulgadores que seguramente de buena fe hagan propio cuestiones del puritanismo anglosajón inundándonos con problemáticas exógenas, anteponiendo la doxa norteamericana a las producciones locales, importando pensamiento, un pensamiento que nos piensa desde afuera y que nos incluye en la globalización cultural que no es otra cosa que la americanización del mundo occidental.

Continúa acá: La subversión de la lengua

miércoles, 13 de octubre de 2010

Las ilusiones perdidas del periodismo

"El periodismo es un infierno, un abismo de iniquidades, y del que no se sale puro, a menos de estar protegido, como Dante, por el divino laurel de Virgilio".......

¿no tiene ante sí un porvenir inmenso?.....si ataca cuando Finot (el dueño del periódico) le diga "¡ataque!" y si alaba cuando él le diga: "¡alabe!"?
Cuando tenga que ejecutar alguna venganza contra alguien, podrá hundir a su amigo o enemigo con una frase insertada todos los días en nuestro periódico, diciéndome: ¡"Lousteau, matemos a ese hombre!". Y podrá cebarse en su víctima con un brillante artículo en el semanario......"

"Blondet tiene razón: en lugar de ser un sacerdocio, el periódico es un medio para los partidos; el medio se ha convertido en comercio, y, como todos los comercios, no tiene fe ni ley........"todo periódico es una tienda en la que se vende al público palabras del color que más les gusta.......el periódico ya no se hace para ilustrar, sino para halagar las opiniones. De este modo todos serán, en un tiempo dado, cobardes, hipócritas, infames, embusteros, asesinos; matarán las ideas, los sistemas y los hombres, y florecerán por esto mismo. Tendrán los beneficios de todos los hombres sensatos: el mal se hará sin que nadie sea culpable."

Pareciera esto estar inspirado aquí, en la Argentina de los grandes medios, en el poscapitalismo de las comunicaciones que tanto alaba Fernando Iglesias, y sobre el cual trataré en mi próximo post.  El texto pudiera ser parte de algunas notas que un francés toma en la redacción de Clarín o en cualquier otro diario pero no, nada de eso, Magneto no había nacido cuando esto fue escrito. Efectivamente estamos en Francia, en la primera mitad del siglo XIX, 1836 para ser exactos. Quien lo escribe, y sabía de que hablaba, no es otro que Honoré de Balzac  en la novela que recomiendo leer “Ilusiones Perdidas”.

martes, 5 de octubre de 2010

Lanata: democracia y libertad

El golpe de Estado de 1955 se autodenominó “Revolución Libertadora”. El de 1976 “Proceso de Reorganización Nacional”. Tenemos aquí las dos antinomias entre las que se debatió el ideal burgués decimonónico. Libertad para organizar la vida económica y política que favoreciera sus negocios y Orden para defender la propiedad privada y evitar los conflictos sociales. Antinomias que la burguesía logra unificar en el concepto de democracia individual dentro de un orden social.

En “La genealogía de la moral” Nietzsche tiene un concepto fabuloso: El origen del lenguaje le pertenece a los nobles. Estos nobles que son “lo bueno” los que crean valores a partir de sí, la nobleza griega que se autodenominaba: ¡los veraces! En otras palabras el lenguaje que hablamos es el lenguaje del poder. Son ellos los que le imprimen sentido a los términos, los que amalgaman los conceptos, los que nombran. 

José Pablo Feinmann tan afecto a los sinónimos toma la palabra “retención” y va a decir que un sinónimo de la misma es “exacción” que a su vez es sinónimo de coerción, imposición, coacción. Sinónimos de coacción: imposición, violencia, apremio, compulsión, amenaza, chantaje. Qué maravilla, con una palabra arma el diccionario ilustrado del campo y su séquito de funcionarios y periodistas. Pero aquí no termina, agrega como sinónimo de coacción “tiranía” y cuál es el antónimo de tiranía, continúa Feinmann: Libertad.

Nietzsche tiene razón, el lenguaje es de los nobles, del poder, de la oligarquía terrateniente, de los dueños de los campos. Retener ganancias es un acto tiránico que atenta contra la libertad.
¿Cómo se distribuye riqueza sin que el Estado intervenga en el Mercado? Simple, no se distribuye y si un Estado interviene en el mercado es un Estado tiránico porque atenta contra la libertad! No importa que gane con el 90% de los votos, la libertad es un concepto liberal, la democracia es un concepto liberal. Libertad y Orden no son estandartes del campo popular. 

Un Estado que interviene no es un estado democrático y hay que derrocarlo en nombre de la libertad. Revolución Libertadora, Perón era Hitler, 678 es Goebbels, Kirchner es Chauchescu, Aníbal Fernández hasta tiene los bigotes de Stalin. Esta es la base del discurso que a diario escuchamos en los medios. Es el discurso liberal porque Lanata es un liberal, va a estar en contra sí de la dictadura de Videla pero porque el Estado Militar intervino, manejó empresas, las compró, hizo negocios. Actuaron desde el Estado en el mercado en beneficio propio, fueron corruptos, cruentos, asesinos, criminales, ladrones. 

En otras palabras el golpe no fue liberal en la concepción que Lanata tiene del liberalismo. El aspira a un liberalismo "sin corrupción" (después nos dicen utópicos), porque para los liberales el desastre es causado por la corrupción y no por la racionalidad económica neoliberal que es dogma y si falla, repito, es por los políticos que la implementaron no supieron hacerlo correctamente o fueron corruptos. Él, como tantos otros, es un liberal casi sarmentiano, un Sarmiento que después de haber ayudado tanto a nuestra oligarquía dirá desilusionado: “una oligarquía con olor a bosta de vaca”. Este es el progresismo de Lanata, Iglesias y cia. Jorge Lanata siempre fue un gorila, que no queden dudas, como tanta gente de la izquierda o gente ilustrada que hoy, como en el ‘55, clamaron por esa libertad con olor a bosta de vaca.

¿Es Fernando Iglesias un Golpista?



1989 es un año especial para el joven Fernando Iglesias: se cae el Muro de Berlín. Millones de trozos van a terminar  adornando los escritorios de la posmodernidad. Los tres tomos del Capital se empolvarán en las bibliotecas. Los engranajes añejos que movieron la Historia dan sus últimos rechinos. 

La posmodernidad vino a suceder a la modernidad que se caracterizó por los grandes relatos, las utopías, los movimientos revolucionarios, el telos de la historia, la fortaleza ideológica.

La posmodernidad decreta la muerte de todo esto y el neoliberalismo sabe aprovecharlo.
El pensamiento posmoderno ya no sumergía a nadie en la angustia, ni exigía la vida por la causa. Todo perdió densidad, la cultura se volvió liviana, los pensadores irónicos (¿piensa en Caparrós? Yo también), el descreimiento absoluto. 

La diseminación es un concepto clave de este pensamiento que se erige contra todo relato totalizador y qué cosa más totalizadora que el Estado. El Estado se desmantela, pasa a desguace, se disemina, de desconstruye mientras se faranduliza la existencia.
Si el Estado es totalizador y lo bueno es la destotalización es, el Estado, por lo tanto, totalitario. Retengamos esta última palabra.

La ideología es reemplazada por los fundamentalismos y las diferencias democráticas se enaltecen para ser respetadas. Aquí ya tenemos “fundamentalismo” y “totalitarismo” para ir construyendo el pensamiento de Fernando Iglesias y los suyos. 

Fernando Iglesias no es un golpista (o por lo menos no lo es en el sentido tradicional, iré a eso), es un demócrata posmoderno quien ve en nosotros el pasado, se ríe de nuestros conceptos: la historia, el compromiso, las ideologías, la utopía, las causas, los grandes relatos, el estado y opone a estos las nociones posmodernas.

Cuando Fernando Iglesias retwitea nuestros twits lo hace para mostrar que él está parado en el ápice de la historia, que ve lo que los demás no ven. Por eso contesta, está orgulloso de su pensamiento. En él concluye la Historia. Él es el único que leyó a Lyotard y lo leyó mal a no ser que en su grandilocuencia ubique a Buenos Aires como una de las metrópolis centrales y si es así no por otra cosa que es él quien vive en esta ciudad.
El tren de la historia le pasó por encima y nosotros lo saludamos desde lejos, hasta le gritamos: ¡subí  boludo¡ Y el nos mira con su sonrisa socarrona desde su jardín florido, desde su mundo de cajita feliz, desde su democracia destotalizadora  mientras algún misil lo sobrevuela con destino a medio oriente o algún golpe de estado se gesta en nuestro continente.

Recapitulemos: él ve en nosotros el pasado y nosotros vemos el pasado en él. De aquí que las charlas con Iglesias sean inconducentes, exasperantes.

Cuando se da el intento de golpe contra el presidente Rafael Correa, Iglesias  lo ve como un acontecimiento, no un acontecimiento en el sentido foucaultiano sino como un acontecimiento natural, un alud, un terremoto, una inundación. Para él la historia se encuentra detenida, esto no se trata de un hecho histórico, ni siquiera de ese acontecimiento sin sujeto, sin en-si sartreano. Mucho menos de la síntesis dialéctica hegeleana. Para él es una simple llovizna. Ni siquiera lo festeja como creyeron algunos. No es un golpista. Ni Lilita lo es en un sentido tradicional, digamos que aquí está la diferencia con Grondona o Biolcati. 


Volvamos por un último momento a mi “Fernando Iglesias no es un golpista”. ¿Si el Estado es totalitario como dijimos y la ideología fundamentalismo derrocar a un Gobierno “fundamentalista” y “totalitario” en pos de la “democracia” no sería salvarla? 

Cuando Lilita compara a Kirchner con Chauchescu, Iglesias lo compara con Stalin y ambos con Hitler realmente creen que el peligro existe y se ven a sí mismos como la luminaria de un pueblo sumido en la oscuridad de la ceguera, como el alemán ante el nacionalsocialismo, y sí la luz no nos alcanza de qué cosa serían capaces para “salvarnos” del “nazismo”. Asusta pensarlo.
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