sábado, 27 de noviembre de 2010

La Taberna de Platón

Todos o casi todos tuvimos filosofía en el colegio. “La taberna de Platón” solíamos decir mis compañeros y yo para hacer un poco más amena la clase sobre la caverna y su alegoría. A veces lo lográbamos y terminábamos hablando con el profesor sobre historia, mitos y literatura griega escapando  de esa cosa de mundo suprasensible y mundo sensible que francamente no entendíamos ni ebrios. La cuestión es que en la taberna había dos tipos de tragos: unos perfectos, ideales, que no dejaban resaca y eran eternos y verdaderos por un lado y otros simplemente intomables que te partían el hígado al medio y causaban unas resacas siderales en las que hasta la muerte era preferible. En otras palabras había un mundo perfecto y una copia malograda, “un valle de lágrimas” como dirá un filósofo nazi en su libro dedicado a otro facho que de paso, y a manera de anécdota, intentó quemar la barra de los tragos ideales de la taberna. 

Retomando, durante el Medioevo el trago perfecto se llamaba Dios. Cero resaca, sabor exquisito, pedo justo pero nadie podía probarlo. Descartes, que era un francés que le daba al chupi de porquería y sufría tremendas resacas decide, en una de sus recuperaciones encerrado en Holanda, hacer el mejor trago y que fuera tomable y lo logra: a ese trago lo llama “razón”. En otras palabras, Descartes (que de paso es importante decirlo: era rolinga) mata a Dios y pone en su lugar al hombre, más específicamente la razón del hombre. Si Dios ya no es garantía de nada ¿qué hacen esos tipos que gobiernan por designio divino? No es racional y no es racional el mundo en que vivimos dicen los acodados en la barra de Descartes e inventan un método fantástico para eliminar la resaca (y de paso lo irracional): la guillotina. 

Entonces la historia del trago sería hasta acá: cuando administraba la taberna Platón: Idea. Cuando lo hizo la escolástica: Dios. Cuando lo hizo la burguesía capitalista: el Hombre y hasta acá todo anduvo sin problemas y en taberna reinó tranquilo el trago del –digámoslo-  poder. Pero en el trago Razón aparece una falla, un extraño hongo o bacteria que amenaza la receta y causa espanto en el mundo. Se descubre que la bacteria es un sabotaje producto de un cervecero alemán. La razón había dicho que los tragos avanzaban combinando sabores opuestos produciéndose así una síntesis superadora que los contenía a ambos y el cervecero alemán basado en esto descubre un sabor insuperable pero intragable para algunos. El intento de nuevo trago se llama “proletariado”.  Vuelan sillas, mesas, piña va piña viene la razón se entretiene. 

El intento por imponer el  nuevo trago es realmente tenaz y el combate se pone serio, es necesario cambiar de trago urgente, cualquiera menos ese mezcladito villero del birrero alemán. Y justamente otro alemán será el encargado de hacer rodar un nuevo trago. El tipo en cuestión comienza a experimentar con un trago realmente maravilloso. Se pregunta por el alcohol y decide llegar a él a través del bebedor y descubre al bebedor, y encuentra que a este lo arrojaron a la taberna, desprotegido, angustiado, a una taberna inauténtica y cuando está en esto se arrepiente, se horroriza, de alguna manera ese ser-taberna sufre como sufren los componentes del trago del otro alemán, el birrero cabezón, y termina con todo esto y se hace nazi y decide matar al hombre y atención, aparecen a partir de aquí una enorme cuadrilla que llega a la taberna y comienza a desmontarla, cambian todo de lugar, rediseñan todo y llega por fin el día de la gran inauguración y se anuncia con bombos y platillos la llegada del nuevo trago. Y el trago que una vez se llamó Idea, Dios, Razón se llama ahora Mercado. 

Concluida la historia de la taberna podemos afirmar, y creo que sólo Fernando Iglesias podrá no coincidir, en que el mundo está en pedo y quizá hoy más en pedo que nunca. 

Como habrán visto esto está relatado con cierto dogmatismo y afirmaciones categóricas. Qué Heidegger haya sido nacionalsocialista no significa que no debamos leerlo. Mi intento es manifestar que hay filosofías que si bien valiosas han sido utilizadas por las derechas. El poder impone su pensamiento o el pensamiento que le es funcional relegando, acallando, minimizando, bastardeando y ocultando aquel que encuentra su fundamento en la injusticia, la angustia, el dolor, el padecimiento  y se alza contra esto. Filosofías como la de Marx, Sartre o el primer Heidegger con todas la flaquezas que quieran deberían  sernos de gran valor y no negadas solamente porque desde donde importamos el pensamiento se las suele negar. Debemos comenzar a pensar desde nuestra situación, desde nuestro lugar en el mundo, poner al hombre latinoamericano con toda su historia en el centro, debemos crearlo abrevando en todas partes pero tomando lo que más nos conviene.

7 comentarios:

Balbi dijo...

Chalu!

puchi dijo...

Buenísimo el post. Tenés un blog muy "leible", como pocos.

Saludos.

Dai. dijo...

Pensar desde nuestra situación...

Me gustó, y me es sugerente tu texto Emi, más que nada por lo arbitrario explícito, cansado estoy de esa gente que parece que escribe pidiendo permiso...

Leo esto de la taberna y me acuerdo de la primer página del Zaratustra: "qué sería del sol sin nosotros..."

Te dejo algo de Borges, el escritor más argentino que ha existido, y esto opino exactamente opuesto a Jauretche, bah, cómo muchas cosas...
"El escritor argentino y la tradición" en Discusión, libro de 1932.

Va entero acá: http://www.revistacontratiempo.com.ar/borges_tradicion.htm

luz dijo...

Tu pensamiento y la forma en que lo expresaste son muy interesantes! Qué bueno!
"...abrevando en todas partes..", esto me llevó,por distintas asociaciones y desde la literatura, a recordar Megafón o la guerra,de Leopoldo Marechal.
Con humor,y ciertos aspectos proféticos -al decir de Emilse Cersósimo en "Literatura y profecía:Arlt,Sábato,Marechal,Guiraldes"(perdí la diéresis)-,Megafón cuestiona al poder económico,militar y civil a través de distintas "batallas"simbólicas,por sus responsabilidades en los hechos sucedidos en determinado momento histórico de la Argentina.
Merece ser leído, como tantas obras valiosas, para empezar a pensar que ser argentino no es "una fatalidad" ni una "máscara".
Se me fue la mano, escribí demasiado!!Saludos!

Indio dijo...

La última aparición en la biblioteca de "Qué es Metafísica" de Heidegger me asombró, qué cosas habrá apenas al alcance de mi mano que permanecen ocultas. Por suerte sí pude dar con Megafón, con Arlt y el gran Don Segundo Sombra (recuerdo la charla de Don Primero Luz)entre tantas cosas. Hasta manuales ingleses de electónica de válvulas! Esta biblioteca pareciera tener vida propia: uno no busca en ella sino que ella arroja en uno.

Pero noto cierta preocupación por mi aparente abandono de la literatura, pues bien, siempre estoy yendo y viniendo y casi en secreto entre el Dasein y la razón instrumental la biblioteca me estampa un Gonzalo Rojas y así va la cosa, en la biblioteca habita una vieja magia que cobra vida por las noches acá en Lugano :)

luz dijo...

Borges dice que Emerson pensaba que: "...una biblioteca es una especie de gabinete mágico.En ese gabinete están encantados los mejores espíritus de la humanidad,pero esperan nuestra palabra para salir de su mudez.Tenemos que abrir el libro y entonces ellos despiertan..."
Y, aunque ya me fui del tema de tu blog, aquí va un bello poema suyo:

Un libro
Apenas una cosa entre las cosas
pero también un arma. Fue forjada
en Inglaterra, en 1604,
y la cargaron con un sueño. Encierra
sonido y furia y noche y escarlata.
Mi palma la sopesa. Quién diría
que contiene el infierno: las barbadas
Brujas que son las parcas, los puñales
que ejecutan las leyes de la sombra,
el aire delicado del castillo
que te verá morir, la delicada
mano capaz de ensangrentar los mares,
la espada y el clamor de la batalla.

Ese tumulto silencioso duerme
en el ámbito de uno de los libros
del tranquilo anaquel. Duerme y espera..

profquesada dijo...

Indio ¡que metáfora de la historia de la filosofía occidental heredada, nos has relatado!
Ojalá los adolescentes pudieran gozar con un profe de filosofía como vos. Estoy pensando también en una metáfora: la de una danza de tres: El Amor, El Odio y La Razón. Bailan solos, de a dos y de a tres y al hacerlo dan origen a la multitud de sucesos, unos hermosos, otros tristes y otros catastróficos, que experimentamos en nuestras vidas. un abrazo

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